REDBIARG

Estaba confundido

septiembre 23, 2020

por Oliver Nash

Tardé en salir del armario como bisexual porque no conocía ni siquiera la palabra. La invisibilización a veces es tan grande que ni siquiera sabemos cómo nombrar lo que nos pasa. Cuando me iba aproximando hacia lo que sentía siempre aparecía alguien que me decía que eso no existía, que era gente confundida, que tenía que “elegir un lado”. Así que aunque suene ridículo por varios años me engañé y decidí elegir un lado como decían que debía hacer, como si eso se pudiese, “decidí” que solo me iba a gustar un género. Y acá estoy; claro que eso no funcionó, nadie puede elegir su orientación sexual ni hacia qué géneros siente atracción.

Estaba confundido, sí, pero no por ser bisexual sino porque la gente no me dejaba serlo. No entendía en qué les influía si que me pueda gustar cualquier persona a mí siempre me había resultado sólo algo más de mí. Pero todo el mundo nos muestra que eso está mal, que no podemos decirlo, que nos van a rechazar por serlo. La sociedad me enseñó a reprimirme. Entender que estaba bien que me pueda gustar cualquiera me liberó y empecé a vivir mi sexualidad diferente, pero el proceso de aceptarse en general no es tan rápido. Después de entender qué era pasé a lo siguiente: me costó nombrarme bisexual.

Me costaba decir la palabra. Estaba contento con saber qué era, pero usaba todas las formas posibles para evitarla y ni siquiera me daba cuenta de que lo hacía; tenía normalizado que nadie se llame bisexual. Me habían hecho creer que no hacía falta nombrarnos porque “la gente bisexual no sufre lo mismo” o “sufre menos” como si el tener que estar reprimiendo quién es uno fuera algo menor. Yo también pasé por el “me gusta todo el mundo”, “no uso etiquetas”, “prefiero no hablar de mi orientación”, “me da igual”, “para qué fijarse en eso”, “deberíamos dejar de clasificar todo” y “no creo ser lo suficiente LGBT como para nombrarme así”. Es ridículo ¿no? ¿cómo no iba a ser lo suficiente LGBT+ si era bisexual? Literalmente, ahí está la B, pero era como si no existiera. Pero ¿por qué tenía tanto miedo de nombrarme? Pensaba que las etiquetas no eran necesarias pero en realidad tenía miedo a aceptar que era parte de esa diversidad, miedo a que me discriminaran; no me sentía contenido en ningún ámbito, ni dentro ni fuera, sino más bien expulsado de todas partes. Sin ser parte.

Lamentablemente la bifobia no es solo de la sociedad por la heteronorma, sino que también sigue habiendo mucha dentro del propio colectivo. Nunca encontré un espacio ni un lugar, nunca vi gente bisexual, nunca nadie me dijo lo que era. Somos muchas las personas bi, pero es como si siempre hubiésemos estado escondidas o nos hubiesen ocultado. Cuando empecé a investigar más noté que casi todas las personas bisexuales que conocía eran mujeres y algunas personas no binarias. Hasta el día de hoy me cuesta encontrar a otros hombres bisexuales, y la verdad entiendo por qué están ocultos o no lo hablan tanto. Ser un hombre bisexual no es fácil. Para donde mires hay rechazo, es difícil entablar una relación, muchas mujeres heteros te rechazan porque creen que sos demasiado “gay” para salir con ellas y los hombres gay porque te ven como “heterocurioso” o “poco gay”, y todo el mundo plantea que “estamos confundides” y les vamos a “dejar por el género opuesto a elles”, como si por ser bisexuales les fuéramos a engañar o como si las personas heterosexuales, gays o lesbianas no engañaran a nadie.

Esto de salir del armario como hombre bisexual es, además, darte cuenta que tu relación con los demás hombres también va a ser diferente. Te van a tratar diferente, va a ser más fácil que los hombres heteros te discriminen porque te gustan los hombres y te traten como menos hombre por eso y que los hombres gays no te den tanto lugar en sus espacios por gustarte las mujeres. Creo que por eso todavía tantos hombres bisexuales siguen dentro del armario, no tenemos un lugar en el que sentirnos contenidos y que otra gente entienda lo que sentimos. Al final quedamos bastante solos. Estoy seguro que la mayoría pasamos por esa sensación de soledad, de sentir que nadie nos va a entender y por eso sentir que no vale la pena decirlo. Pero no es porque seamos pocos, sé que somos muchos, solo tenemos que empezar a mostrarnos y a animarnos, salir del closet no es una obligación pero poder vivir siendo quienes somos es un derecho.

Soy un hombre bisexual visible porque por suerte me hicieron dar cuenta que era importante nombrarnos para que otras personas puedan darse cuenta de su identidad y dejar de sufrir por eso; para luchar por nuestros derechos, para no tener que ocultarnos más y para que toda la gente que aún está dentro del armario sepa que somos muchas más personas y no se sientan tan solas. Espero que este pueda ser un espacio en el que empecemos a encontrarnos y puedan sentirse libres con quien son todes. Acá les estamos esperando.