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Oda a la bisexualidad

septiembre 23, 2020

por Mem Limoni

Se acerca el 23 de septiembre, y las efemérides, de las que tanto protesto en mi vida cotidiana (¿por qué el día del profesor se conmemora por la muerte de Estrada? harta), se me hacen cuerpo, carne. La primera vez que se celebró el día de la bisexualidad yo tenía un mes recién cumplido de vida. En 1999 un grupo de yanquis se juntaba para decidir que necesitábamos un día. Soy medio reticente a tomar fechas del hemisferio norte, pero ¡qué importante es tener un día! Porque tener un día no es solo escribir un tuit, ser una nota al pie en un medio progre o un post de Instagram. Tener un día es existir.

A les bisexuales nos suele costar demostrar que existimos. La mononorma nos tapa, constantemente. Siento que salgo del armario constantemente, para gente sorprendida de que pese a haber tenido novia muchos años, de pronto me relacione con un varón, o que luego de estar con un varón, mencione que estoy enamorada de una chica, o que me gusta una actriz. Incluso cuando estuve con dos personas a la vez de diferente género, era necesario recordarles a compañeres curioses, a la tía, a la vecina, que no, que no le estoy siendo infiel a nadie, que soy bisexual y poliamorosa, que para mí los límites son difusos.

Elijo esta etiqueta, abrazo mi identidad, como algo fluido, como abrazar al deseo en todas sus formas complejidades y matices. Lo hago también, como feminista, desde un lugar de cuidado, cariño, responsabilidad. Para mí celebrarnos implica también tener prácticas respetuosas con aquelles con quienes nos relacionamos, y pensar y repensar las diferentes violencias que nos atraviesan. Pienso también en lo históricamente situado, en que hoy, yo puedo nombrarme así, en que el activismo de los 90’ a nivel internacional y nacional (gracias Ale Sardá), en cómo a lo largo de los siglos, los límites fueron difusos, complejos, bisexualos: mucha mucha gente en el pasado amó (y ni hablemos de sentir atracción) a personas de distintos géneros. Habilitemos la pregunta, siempre. Busco que la bisexualidad sea mi presunción cuando me acerco a la Historia, en gran parte porque la monosexualidad es una idea moderna y nosotres existimos, siempre.

Pienso también en las otras cosas que hacen a mi bivencia, las que a veces intento guardarme, para no reforzar estereotipos ajenos: el poliamor, el feminismo, la promiscuidad, que me gustan los tríos. Muchas veces se recurre a decir “soy bi pero no soy esto”. Yo soy bi, y me gusta todo lo demás, porque para mí una gran parte de aceptarme bisexual fue aceptar que la norma me va a perseguir, pero que no quiero eso para mi vida. Que es en esta experiencia, en esta manera de habitar el mundo, es donde encuentro trinchera, siempre respetuosamente con otres.

Me gusta pensarme como esa bebé de un mes a la par que otres levantaban nuestra bandera. Mostrarme y mostrarnos bisibles hoy es en parte, para todes les bebés que en unos años van a venir a buscar su identidad. También es por les que vinieron antes, que dieron sus vidas y su esfuerzo a que hoy podamos vivir una vida digna de ser vivida, y no solo eso, sino que podamos entregarnos a la fiesta que es la bisexualidad cuando es compartida.